29 de mar. de 2007

ASESORAMIENTO Y ORIENTACIÓN

El asesoramiento escolar en la actualidad está presente en diferentes ámbitos, desde la inspección a la innovación educativa, pasando por la formación permanente, la organización o la orientación escolar (Rodríguez Romero, 1996). Este último es en el que nosotros nos movemos y sobre el que reflexionamos. El asesoramiento y la orientación son dos prácticas emparentadas en sus metas más valiosas: ayuda y apoyo al sistema educativo. Sin embargo, el asesoramiento está más comprometido con aspectos curriculares, aquellos que tienen que ver con la definición de propósitos del centro, estilos de enseñanza, el currículum oculto, las prácticas de evaluación, las reglas y las virtudes de las rutinas del aula y del centro, organizativos y de desarrollo profesional. Trabajamos la orientación desde la perspectiva del asesoramiento, haciendo de este un elemento transversal de las tareas propias del orientador.

¿Tareas del orientador? Me ha parecido interesante clarificar este punto. De nuevo recurro a Rodríguez Romero (1996) que presenta la orientación escolar tratando situaciones deficitarias de los estudiantes o incluso de sus familias y comunidades. Esta es una diferencia básica porque el asesoramiento es un servicio indirecto que se centra en el profesorado mientras que la orientación trabaja directamente con los estudiantes que llegan derivados a través del profesor.

Hemos comentado los diferentes modelos generales de asesoramiento. Así, hemos podido ver al asesor como una persona con conocimiento experto que ayuda a otros en la construcción de conocimiento. O partir de la idea de que el déficit está en el alumno y tener al profesorado como algo secundario. También podemos tener al asesor convertido en agente de cambio, como difusor del conocimiento. Por último está la visión del asesoramiento como una actividad que tienen en cuenta la complejidad de las situaciones en las que actúa. Ante semejante variedad de enfoques, Lourdes aconseja un eclecticismo disciplinario, tomando lo bueno de cada uno de los modelos con la vista puesta en la práctica. Porque la práctica no ha de verse solamente como una repetición de rutinas sino también como una oportunidad para la reflexión, para la investigación. Aprender a veces significa "desaprender" para abrirnos a actitudes distintas y dejar atrás el lastre que nos impide avanzar.